El 18 de octubre de 2025, el Instituto de las Hermanas de María de Schoenstatt abrió las puertas del año preparatorio al jubileo de cien años celebrado en la red de santuarios consagrados a la Madre tres Veces admirable de Schoenstatt, en ermitas y centros del Movimiento laical.
En el marco de este jubileo, la Iglesia otorgó la indulgencia plenaria durante el año corrido en todos los santuarios y capillas que estén bajo el cuidado de las Hermanas de María. De esta manera, la Familia de las Hermanas -junto a todo el Movimiento de Schoenstatt- se apronta a celebrar el jubileo en comunión con toda la Iglesia a partir de las gracias que María, la Madre de Dios, media en sus santuarios.
En la publicación de un comunicado oficial han expresado: “Estamos agradecidas, ya que estos lugares podrán ser para cada peregrino que visite estos santuarios, una oferta de gracias y de conversión, como prolongación del Año Santo de la Esperanza, que ya casi terminamos de recorrer”.
El Instituto Secular, Hermanas de María, fue fundado por el sacerdote José Kentenich, el primero de octubre de 1926, en Schoenstatt, Vallendar, Alemania. Es uno de los seis Institutos Seculares fundados por Kentenich y es parte del gran Movimiento de Schoenstatt que incluye distintas formas de pertenencia y estados de vida. En la actualidad está extendido en los cinco continentes, inmerso en el ámbito secular con diferentes estilos de vida.
A esta fecha- 2025- Schoenstatt está extendido en todas las diócesis de Chile en centros espirituales junto a santuarios y ermitas consagradas a la Madre de Dios, la primera discípula del Señor, alma de la primera comunidad de Cenáculo portadora del Evangelio de Jesucristo.
En Chile, las Hermanas de María están presentes desde 1936 al servicio del Movimiento, de colegios y en diversas tareas seculares emprendidas en comunidad o individualmente.
Este año jubilar quiere ser un aporte eficaz a la construcción de una patria más solidaria, más atenta al mensaje de Jesucristo, que busca encontrarse y redimir a cada hombre y cada mujer. Y esto lo aprendemos del contacto vivo y del caminar con su Madre.